Para el pueblo de Termini Imerese, la procesión de la Inmaculada representa un símbolo de la cultura de la ciudad. Los ciudadanos tienen una devoción sincera y profunda por la Virgen asì que durante las procesiones, los rostro de las personas se llenan de conmoción al pasar de la Inmaculada.

El culto de la VIrgen en Termini, tiene su origen en siglo XVII, en el 1623, en ese año, en la Iglesia de San Nicola de Bari (dicho el Duomo), se construyó un grandioso altar baroque hecho de madera, mármol y estuco, en el cual se puso el retrato de la Inmaculada Concepción, representada con las mano juntas en el pecho. El año siguiente, el pueblo quiso expresar su devoción a través la realización de una lápida que al día de hoy sigue en la fachada del Duomo y simboliza la fe de la gente.

Al día de hoy, la mayoría de las iglesias de la ciudad tienen en su interior una imagen de la Virgen y el 8 Diciembre, en el mismo día, son tres los simulacros que se llevan en procesión. Una es la Virgen de la Nieve llevada por la ciudad con la procesión de la madrugada. La segunda está conocida como “a Maronna Ranni” (la grande Virgen) que sale durante la mañana desde el Duomo y llevada hasta la Iglesia del Carmelo. La tercera estatua de la Virgen es llevada en procesión por los fieles, por la noche. Esta està guardada en una capilla que se sitúa en las antigua murallas de la ciudad.

El simulacro al cual los ciudadanos están muy devotos es “la Maronna Ranni”. Esta está decorada por joyas que en el pasado los fieles donaron como gratitud por la misericordia concedida.

En 1799, Filippo Quattrocchi realizó la imagen de Maria en madera de ciprés por encargo de los monjes del Convento de San Francesco d’Assisi y en el 1888 el termitano Giuseppe Culotta cambió sus colores y forma. En el 1995, se restauraron el simulacro y el fercolo por trabajos que duraron diez meses.

Muchos son los milagros que ligan el simulacro de la “Maronna Ranni” al pueblo termitano, los más importantes que se transmitieron hasta hoy son dos. Uno que pasò mas de hace doscientos años y el otro algunas décadas del siglo pasado.

Del primer milagro existen dos versiones: una historia cuenta que el artista Quattrocchi, después de haber terminado el cuerpo de la estatua, no pudo realizar un rostro de igual belleza, asì que pasò noches sin dormir hasta que un día le apareció en sueño el rostro de la Inmaculada que el artista puso replicar al día siguiente y acabar la obra. La segunda versión de la historia cuenta que Quattrocchi, después de un día pasado trabajando al cuerpo, se fue a dormir y por la noche, un rayò cayó en la madera que había trabajado. Cuando el artista se despertó, se dio cuenta que el rostro de la Virgen estaba hecho y aparecía en todas sus formas.

El segundo milagro tiene como protagonista de la historia, una madre que desesperada se arrodilló en frente de la capilla de la “Maronna Ranni” pidiéndole de hacer un milagro. Ella necesitaba encontrar dinero para irse a la América y poder curar a su hijo que tenía una grave enfermedad. Después de diez días, la mujer recibió un mensaje desde la América con el cual le comunicaba que alguien había pagado la asistencia médica y el viaje. Después de ello, la mujer feliz dio la gracias a la Virgen y contó la historia al pastor.

 Hasta hoy, el pueblo termitano sigue venerando a la Inmaculada y cada año, durante la procesión del 8 Diciembre, hace una oración que fue escrita en el ‘900 por Tommaso Giunta (1882-1976):

 

Inmaculada,

bella Virgen, Madre inmaculada,

la última hora de esta amarga vida,

yo quiero que os sea consagrada,

prenda de fe y de esperanza.

Ustedes son la dueña y la abogada

sin falla y sin prenda,

salven a esta arma afligida y desconsolada,

denme el perdón con clara sentencia.

Salven a la humanidad, salven a todos,

el pobre consuela a el ignorante

y tu amor nos dé los frutos.

Dentro el ciel, juntos a los santos,

vencidos y desaparecidos los terrenos frutos,

¡Viva! Cantaremos todos!

 

Sitografía